Cumplir 45 no es poca cosa
Otro año más...y ya van 45.
Me dicen hace unos años que iba a llegar a los 45 y tan divinamente y obviamente no me lo hubiese creído. De la misma manera con 20 años me hubiesen dicho que llegaría a los 45 como he llegado de bien, con salud*, trabajo y mucho amor y hubiese firmado donde hubiese hecho falta. Con 20 años los de 45 me parecían unos señores horriblemente viejos, aburridos y ya con un pie en el otro barrio. Cosas de ser joven y un poco tonta.
Echo la vista atrás y puedo afirmar con rotundidad que he vivido...y mucho, incluso un poco demasiado. Os dejo aquí unas palabras con las que la Terremoto de Alcorcón describe muy bien lo que siento en el espectáculo “The Hole”:
““Sí amigos, hay que estar en el agujero para salir del agujero, hay que vivirlo todo, pero hasta el fondo, a tope; aunque a veces duela, en la salud y en la enfermedad, todos los días de tu puta vida, para que cuando te llegue el momento, puedas gritar a boca llena: sí, amigos, yo he vivido.”
Cada día lo vivo como un regalo, cada año es como un extra bonus que me da la vida. Por alguna razón inexplicable hoy estoy aquí más feliz que nunca, en paz conmigo mismo y con muchas ilusiones y proyectos. Quiero dar gracias a tantísima gente que me quiere que puedo asegurar que es mucha: Mi marido que es lo más bonito del mundo, familia, amigos, amigos que son familia, compis de trabajo, compis de partido y más gente de la que aprendo todos los días.
GRACIAS a TODXS por TANTO
*Salud es con ciática y tendinitis como una abuela artrítica

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