Elecciones catalanas y la libertad de expresión
¿Quién dijo que febrero era un mes aburrido en el que no pasa nada? Madre mía que febrero tan caliente y movidito nos está quedando. No ha habido Carnavales pero tremendo alboroto y cachondeo estamos viviendo.
Las elecciones catalanas han dejado un panorama como poco interesante. Con los partidos independentistas que ya suman más del 51% de los votos. ¿En serio se creían Rajoy y compañía el 1-O que tanta represión y violencia les iba a favorecer en algo? ¿Realmente esos jueces Llarenas pensaban que podían encarcelar el sentir de un pueblo? Realmente el patrioterismo españolista cada día demuestra que no andan muy sobrados de inteligencia ni sensibilidad. Por no hablar del ridiculazo que jamás olvidaremos del rey Felipe VI en 2017 saliendo en televisión con aquel bochornoso discurso arengando a los “suyos”
El hostión de Ciudadanos perdiendo 30 escaños ha sido un sueño hecho realidad. Ver al títere de Arrimadas arrastrándose por el fango después de haber sido escogido a dedo no tiene precio. Y del PP que decir que no se haya dicho ya...parecía imposible bajar de los cuatro escaños y ellos como valientes que son se han quedado con tres. Encima la misma semana sacan el bulo de que van a vender su sede de la calle Génova para romper con el pasado cuando lo cierto es que NECESITAN venderla porque deben 38 millones de euros y es que van empalmando fracaso tras fracaso y los números no les salen. Cuando tenían a Bárcenas de contable y tesorero las cuentas si que eran otra “cosa”. De VOX pues lo esperado, el partido fascista recogiendo el voto del facherío patrio (que en Catalunya no abunda pero algo hay) y a enfangar el Parlament de Catalunya con sus mierdas infumables durante cuatro años...o menos.
Por último hablar del Efecto Illa que ganó las elecciones (quién lo podía haber soñado hace unos meses) pero se va quedar como líder de la oposición. Esta victoria le da fuelle a Pedro Sánchez en Madrid que ve como el ministro de Sanidad durante lo peor de la pandemia no sólo no ha sufrido desgaste si no que ha sacado los mejores resultados imaginables.
Como esto no bastaba esta semana han estallado las calles con el encarcelamiento del rapero Pablo Hasel por tuitear mil y una barbaridades sobre la monarquía, el terrorismo o sobre física cuántica. El tema es que es una vergüenza atroz que en España que vamos de adalides de las libertades en pleno 2021 se encarcelen a raperos, titiriteros y cantantes varios por las letras de sus canciones mientras nazis y franquistas campan a sus anchas difundiendo su discurso de odio. Somos una vergüenza mundial. Hasta en Rusia se rien del Gobierno más progresista de la Historia.. Que a estas alturas aún siga vigente la ley Mordaza o el delito de enaltecimiento del terrorismo cuando ya hace diez años que no hay terrorismo en España es un despropósito inmenso.
Las calles han sido tomadas. Barcelona, Madrid, Valencia o Palma han sido testigos de manifestaciones clamando en defensa de la libertad de expresión. Como ha pasado otras veces las manifestaciones han derivado en violencia en las calles provocada muchas veces por la actuación de los antidisturbios que se han salido de madre como pocas veces han hecho...o no tan pocas veces.
Lo terrible es que los medios de comunicación en general se han puesto al servicio de las cloacas del estado para dar la imagen de que todo el mundo en estas manifestaciones son radicales malvados que rompen escaparates y queman contenedores como si no fuera a haber un mañana cuando lo cierto es que si uno se da una vuelta por Twitter verá que ni de lejos los manifestantes son tan malos (excepto los cuatro radicales) y que ni mucho menos los policías son ángeles de la guarda de nadie. La violencia policial es bastante más preocupante que la de unos cuantos violentos por más que los vicentesvalles o las anasrosas varias nos quieran hacer creer lo contrario. Es muy triste ver a tantos periodistas haciendo de simples voceros de sus mandamases en vez de ser objetivos y contar la verdad. La manipulación periodística es insultante. La campaña contra Podemos viene dirigida desde las más altas instancias. Cuanta más desinformación mucho más fácil será manejar a las masas.
Lo peor seguramente aún está por venir

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